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martes, 7 de febrero de 2012


Ya comenté en una breve entrada anterior dos cartas de un juego que especulaba con el poder que tienen los Illuminati y de qué manera piensan utilizarlo para llevar su Nuevo Orden Mundial a cabo. Refrescando la memoria, INWO es un juego de cartas creado por Steve Jackson en 1995 y que describe de manera gráfica, como si de un storyboard se tratase, cosas que pasaron, que están pasando y que posiblemente pueden pasar. Hay gente que piensa que este hombre era uno de ellos, yo he leído que hizo sus conjeturas leyendo la trilogía del gran Robert Anton Wilson, del que ya hablaremos. No voy a comentarlas todas, ya que podéis sacar vuestras propias conclusiones, pero si lo haré con algunas que me han resultado especialmente interesantes.

Con todo lo sucedido últimamente en cuanto a las protestas reivindicativas como el 15-M o la ocupación de Wall Street, hemos sido testigos de violentas medidas represivas contra la ciudadanía desde el lado de los que supuestamente están para defender. No queremos pensar en la llegada de una ley marcial que otorgue facultades extraordinarias a las fuerzas o policía en cuanto a la administración de justicia y resguardo del orden público.



















Creo que casi todo el mundo, más a fondo o menos, es consciente de la manipulación mediática y de que todos los canales de televisión están en manos de cuatro o cinco tipos que dictan la agenda mundial. Nos muestran desde lo más sensacionalista hasta lo más macabro, incluso intentan manipular a críos desde la infancia a través de su programación, para aborregarnos desde pequeños. Además dictan lo que está bien y mal, lo que se debe y no se debe hacer. 


  












Cómo es obvio en el juego aparecen objetos místicos, extraños, inexplicables o cómo los queráis llamar, que son parte de la historia de esta sociedad secreta, y que a su vez tienen detrás suya misterios sin resolver, como pueden ser las calaveras de cristal que ya comentó mi compañero o las conocidas pirámides.





Otras cartas muy curiosas son las de personajes, como bien es sabido la teoría conspirativa cuenta que son dueños de todo, ellos crean los grupos sociales y manejan a carismáticos líderes de opinión que a su vez a 
influirán sobre las masas. 




Y por último dos de las que más me llamaron la atención. La primera hace alusión a reescribir la historia, y todos sabemos el dicho aquel que dice que la historia la escriben los vencedores, y cómo ni tu ni yo somos vencedores, se seguirá contando en las escuelas de primaria que América la descubrió Colón en vez de contar la masacre que sufrieron los que ya estaban allí gracias al imperio español. Este  concepto se explota al máximo en el libro 1984, de George Orwell, obra que recomiendo ya que aun siendo bastante antigua, acierta pasmosamente en algunas de sus especulaciones acerca de los sistemas de vigilancia y métodos de control de un Gobierno, aparte obviamente de incitar a la reflexión. La segunda fomenta el desacuerdo entre conceptos, ideas creencias o teorías como método de distracción, también conocido el dicho “divide y vencerás”.



















Seguramente vuelva a comentar algunas cartas conforme vayamos subiendo información sobre diversos temas, pero si os come la curiosidad os animo a ver en el siguiente link todas las cartas, hay algunas con ilustraciones bastantes curiosas.


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jueves, 2 de febrero de 2012


En nuestro segunda entrada Robert Anton Wilson rendiremos homenaje a su obra, a cómo plasmo su filosofía. El humor cuántico de Raw le llevaba a meterse en asuntos excéntricos cuanto menos, en una ocasión decidió fundar una sociedad discordiana, formada por otros inquietos que se cuestionaban la realidad convencional. Se autodefinían como una desorganización no religiosa y antiprofética que rendía culto a Eris, la diosa del caos (para los frikis de la mitología, ver mito de la manzana dorada). Este grupo realizó un impecable manifiesto, el “Principia Discordia”, a través del cual se establecía la trastornada identidad de esta religión tan lúdica como conspiratoria. 

Posteriormente fundó una academia donde pudo hacer tributo a la naturaleza posibilista de todas las cosas, llamada “Maybe Logic”. En ella participaron algunos de los grandes pensadores del momento (Antero Ali o Ru Sirius) impartiendo talleres. Maybe Logic aún sigue funcionando hoy en día y manteniendo las intenciones de Raw al fundarla.

La obra más conocida de Raw es la trilogía “The Illuminatus” (1975) que escribió junto a Robert Shea. Trata en clave de humor la paranoia estadounidense acerca de las conspiraciones de sociedades secretas y es concebida como critica de las teorías de la conspiración de distintas ideologías. Para continuar con los juegos, en esta obra el autor pretende crear al lector una gran duda acerca de lo real y lo irreal, trazando extrañas teorías alternativas a partir de hechos históricos y no el hecho de que dichas teorías sean tomadas en serio.
En el resto de sus trabajos examina otros sistemas esotéricos o filosofías contraculturales como el discordianismo, sufismo, budismo zen, la masonería, yoga, etc.
Por último quiero recomendar el documental sobre la vida de Raw, llamado “Maybe logic, Vida y pensamientos de RAW” dividido en 6 partes en Youtube. Es denso, pero sacaréis muchas ideas que harán que aplaudáis a este hombre. 









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domingo, 22 de enero de 2012


Robert Anton Wilson o como a él le gustaba que le llamasen, RAW, fue un novelista Estadounidense que recibió una educación católica ligada al miedo y el tabú. Posteriormente se graduó como ingeniero matemático en NYU y ocasionalmente se dedicó al oficio editorial, por ejemplo en la revista Playboy.


Raw es uno de los autores que más se ha especializado en el estudio de la realidad, no como concepto, sino como la percibimos, centrándose en su naturaleza cuántica años antes de que la física cuántica empezase a concebirse socialmente. Todo esto con una lucidez asombrosa y un humor muy inteligente.

Importante impulsor de la paradoja, fundamentaba sus obras en la idea de la no-ideología, las cuales plasmaban su honestidad personal, un total agnosticismo y un enorme grado de curioso escepticismo de carácter evolutivo. Una de las líneas más recurrentes de la obra de Raw son las teorías de la conspiración, encontraba en este tema un amplio terreno donde aplicar su posibilismo. En base a este tema encontramos la trilogía Illuminati como principal obra en relación a las teorías de la conspiración, escrita junto con Robert Shea, que trata humorísticamente sobre la paranoia estadounidense acerca de las conspiraciones de sociedades secretas.

“Las teorías de la conspiración me producen una cierta fascinación por que representan un gran campo de experimentación para la lógica no-aristotélica. La mayoría de las personas las aceptan o las rechazan por completo; yo trato de aplicar una lógica juguetona en su análisis. Es interesante observar las enormes posibilidades que emanan en cuanto a que varias de sus partes puedan ser o no ciertas.”

Raw sabía que su ideología y la manera de exponerla al público eran irremediablemente parte del sistema que él mismo criticaba. Por eso mismo constantemente se burlaba de sus propuestas, haciéndole homenaje a su agnosticismo (no solo religioso) de una manera muy elocuente y atractiva para aquellos que le seguíamos.

A mí me parece un personaje fundamental en este mundo de las conspiraciones, sobre todo por la pedagogía con la que se expresaba y explicaba las cosas, siendo temas nada fáciles de tratar.
De esta manera han sido muchas las generaciones de lectores inquietos que le han seguido en sus novelas y han podido entender y después sacar conclusiones propias acerca de un tema que la mayoría considera ridículo, pero Raw defendía con personalidad (es un figura). Gracias a su modelo de realidad es más sencillo comprender y tomar una actitud determinada frente a las teorías conspiranoicas, sin llegar al punto de los más extremistas que predican conspiraciones y te intentan convencer de ellas, pero tampoco siendo un ingenuo que piensa que aquello que no sale en televisión no ha ocurrido. Raw pretendía con sus novelas forzar al lector a ver la realidad a través de túneles distintos y no a través de uno solo.

De mano de Raw aprendimos la esencia probabilística del universo, es decir, que todo aquello que conocemos, imaginamos, o percibimos, está fundamentado en una red, dinámicamente entrelazada, de posibilidades y no de absolutos. Después de aprenderlo…lo entendimos. También se dedicó a difundir de un modo cómico “extravagancias de supervivencia”, es decir, buscarle soluciones absurdas a aquellos problemas que invocamos nosotros mismos y que no dejan de perseguirnos. Y como no podía ser de otra forma, nos mostró que lo escuchemos o no, el universo se está riendo permanentemente de nosotros y ante eso, lo mejor es pararnos y jugar con él.

Raw nombro a su ideología “agnosticismo trascendental”, porque trataba de manifestar que una vida sin verdades absolutas puede ser la mejor de las aventuras. Creando un verdadero sentido del asombro, lo único a lo que debemos atarnos en estos tiempos. Por esto mismo el autor invitaba a sus lectores a abandonar las certezas y jugar con las posibilidades del ser. Por ejemplo “Las conspiraciones son mentira” se cambiaría por “Las conspiraciones parecen mentira”. Esto se traduce en que hay que dudar, principalmente, del propio escepticismo.
Esto es sencillo, con un poco de práctica conseguiríamos modificar algunas muletillas que tenemos, disminuyendo las afirmaciones y aumentando las dubitaciones.
¡Ánimo, os invito a que lo probéis!

Wilson hablaba de las posibilidades, del quizá (maybe). “El cerebro de la humanidad ha sido lavado por Aristóteles por los últimos 2500 años. La creencia, inconsciente, no del todo articulada, de la mayoría de los occidentales es que existe un mapa que representa adecuadamente la realidad. Por pura buena suerte, todo occidental cree que tiene un mapa que encaja. La ontología de guerrilla, para mí, involucra estremecer esa certidumbre”.

Y al adoptar está filosofía “posibilista”, al convertirnos en guerrilleros ontológicos, comenzamos a deshacernos de las certezas psicoculturales que hemos mantenido toda la vida. Un ejemplo es el de creer que somos portadores de la verdad definitiva, o el aferrarnos a un sistema de creencias descalificando cualquier otro túnel de realidad que podría ser igual de cierto que el nuestro; o eliminar el esquema que tenemos concebido sobre el entendimiento de las cosas, en el que si una persona opina y tiene la razón sobre un tema el que opina distinto queda fuera de la verdad. Cuando lo más probable es que cualquier persona que participa en cualquier tipo de debate tiene una porción de verdad en lo que dice, dentro de su percepción de la realidad.

“Yo jamás he experimentado a otro ser humano. Solo he experimentado mis impresiones sobre ellos”.
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